Euskal Dantzarien Biltzarra
Euskal Dantzarien Biltzarra

Un aurresku por el maestro Jon Pertika

Egilea: Laura Fernandez

Komunikabidea: Deia

Tokia: Bilbo

Mota: albistea

Data: 2018-08-16

Lotura: Deia

Tras la celebración de las 12.00, el alcalde de Bilbao bailó el tradicional aurresku en la parte trasera de la basílica de Begoña. Un homenaje dedicado al fundador del grupo de dantzas Beti Jai Alai, fallecido este año

TODAVÍA faltaba una hora para que se iniciase el baile de la mano del grupo de danzas Beti Jai Alai y el tradicional aurresku de honor tras la misa mayor, y la explanada ubicada en la parte trasera de la basílica de Begoña estaba ya a rebosar. La ilusión por ver el baile del alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto, y las piezas del grupo Jai Alai eran palpables en el ambiente. “Esperamos un año entero”, dijo una de las señoras que bajo un sol de justicia aguardaba el gran momento.

El público era consciente que el día de ayer estaba lleno de un sentimiento especial, de una tradición centenaria. Aparte de celebrar el día de la Amatxu, el grupo de danzas Jai Alai conmemoraba su medio siglo de vida homenajeando a Jon Pertika, fundador del grupo y artífice de la recuperación de la tradición del aurresku en Begoña, y que falleció en febrero. Aburto también tenía muy presente al maestro y confesó estar “un poco más nervioso que otras veces”. A falta de sillas libres a la sombra, la mayoría de los curiosos que, tras visitar a la Virgen se acercaron a la plaza no tuvieron más remedio que tomar asiento al sol protegiéndose bajo sus abanicos, pañuelos e incluso los bolsos como hicieron muchas señoras.

Milagros acudió a Begoña junto a su amiga Celia. Eran las 11.00 de la mañana y ya estaban sentadas en primera fila, aguardando expectantes para ver el paseillo de Aburto. “Sabemos que hasta la 1.00 más o menos no bailará, pero ya hemos ido a misa, hemos visitado a la Virgen y ahora estamos esperando a que llegue el alcalde para ver qué tal lo hace este año. Seguro que igual de bien que la última vez, que ni nos dimos cuenta de que estaba lesionado”, dijeron estas vecinas de Amorebieta de 60 años.

Cerca de estas dos amigas se encontraban Asun, Begoña y Alaia, tres generaciones -madre, hija y nieta- quienes quieren inculcar a Alaia la tradición que se ha vivido siempre en la familia. “Cuando era joven acompañaba a mi ama y mi hija lo hizo conmigo”, cuenta Asun. Y prosigue: “Alguna vez me ha tocado venir sola porque yo no me quiero perder este día por nada del mundo porque es muy especial. Pero, la verdad, estar aquí con mi hija y con mi nieta es mucho más emotivo porque siento que la tradición que tenemos en la familia no está muriendo”, dijo Asun emocionada mientras no quitaba ojo a su nieta.

Y tras una calurosa espera -que fue amenizada por una demostración del musical Oliver Twist,quienes estarán los días 20, 21 y 22 a las 19.00 horas en el salón de actos del colegio Salesianos de Deusto-los txistus comenzaron a sonar para dar entrada a Juan Mari Aburto y al resto de la corporación municipal del Ayuntamiento de Bilbao. “Tienen permiso todos para bailar, pero yo también quisiera pedir permiso”, comenzó diciendo el alcalde con un hilo de voz. “El aurresku es un baile con el que muestro respeto a los ciudadanos de Bilbao pero hoy voy a tener en la cabeza y en el corazón a Jon Pertika mientras esté bailando”, prosiguió explicando emocionado. Y así, de la mano de Ramón Bañuelos, mentor de Juan Mari Aburto y perteneciente a grupo Beti Jai Alai, el alcalde se acercó al centro de la plaza mientras empezaba a sonar el ritmo de txistu y tamboril. Cada año, según Bañuelos, el alcalde de Bilbao intenta introducir una variación y un paso más al baile. Este año Aburto ha realizado un gurpil con vuelta que, en palabras de Bañuelos, “para la gente que no está acostumbrada a bailar es difícil de mantener el ritmo y el pulso, pero Juan Mari lo ha conseguido”, ensalzó.

No cabe duda de que la acogida fue muy positiva y, prácticamente, a cada paso que realizaba Aburto la plaza, abarrotada de gente, se inundaba de aplausos. Y es que, las caras del público irradiaban felicidad acompañada de sonrisas. Tampoco evitaron los aplausos el obispo Iceta y los concejales que acompañaron al primer edil en el aco multitudinario.

La emoción del público se hacía notar por momentos, y eran muchos los que -con móvil en mano para inmortalizar el aurresku de honor del alcalde- gritaban “¡qué bien lo hace! ¡Cada año mejor!”. Además, también se podía observar a algunas amamas con la lágrima en el ojo por la emoción. “Después de visitar a la Virgen ver el baile del alcalde es tradición para nosotras”, decían María Jesús y Trini, dos amamas de casi 80 años que llevan “toda la vida” visitando el templo cada 15 de agosto.

NERVIOS Y EMOCIÓN Por su parte, Aburto compartía ese sentimiento de emoción y comentó a DEIA tras el baile que “sin saber por qué” se sintió más nervioso y emocionado. “La verdad que he intentado dar un sentido a lo que significa Jon Pertika. Es una figura que impone mucho por todo lo que ha dado al mundo de la danza en Bilbao”, dijo. “Reconozco que no soy dantzari pero es un momento muy emotivo. Hago todos los esfuerzos necesarios para que salga lo mejor posible” agregó.

Era un día muy importante para el alcalde “por ser el día de la Amatxu, porque el grupo Beti Jai Alai cumple 50 años en el mundo del baile y porque bailar el aurresku ha sido un homenaje muy especial a Pertika, alma mater de todo esto”. Ayer fue el cuarto año consecutivo que Juan Mari Aburto se lanza al medio de la plaza para demostrar sus dotes danzarinas. Tras estos años de experiencia, fue el lunes cuando comenzaron a ensayar por la tarde. Las últimas pinceladas fueron ayer unas horas antes de poner rumbo a la basílica. Tras el aurresku institucional, el acto continuó saliendo al especial escenario el grupo Beti Jai Alai cuyos miembros lucían esos bellos trajes que dantzaris como ellos se ponían siglos atrás en Bilbao. Fueron los que pusieron broche final a la fiesta mañanera a ritmo de txistu y tamboril, y bailando la ezpatadantza y diferentes partes del aurresku de la Amatxu de Begoña, la jota, el arin arin y la biribilketa. Un lujo.