Euskal Dantzarien Biltzarra
Euskal Dantzarien Biltzarra

Un paso al aire para el vuelo y ciento al frente

Egilea: Jon Mujika

Komunikabidea: Deia

Tokia: Bizkaia

Mota: albistea

Data: 2018-12-06

Lotura: Deia

HAY un lenguaje humano más hermoso que el baile y la dantza, esa comunión del cuerpo con la música...? Creo que no. Es una expresión propia y de interacción social. No en vano, bailando se pueden transmitir penas, que luego se espantan, y alegrías, que al tiempo se comparten. Se vuela y se ama, se odia y se narran bellas historias, se ejercitan los músculos y se transmite la cultura. De todo ello hubo noticia en la II. Dantza Tradizionalaren Esker Onak, organizada por DEIA de la mano de Bizkaiko Dantzarien Biltzarra. Su presidente, José María Oiarzabal, tomó la palabra en la gala celebrada en la Sala BBK de la Gran Vía para agradecer a todos los hombres y mujeres que participan en la defensa de las tradiciones y para acordarse de Jon Pertika, uno de los grandes patriarcas de la dantza. Antes de que Josemari tomase la palabra lo había hecho el adjunto al director de DEIA, Kike Santarén, quien evocó los viejos tiempos, cuando en su juventud era dantzari -“aunque creo que esa condición nunca se pierde...”- y cuando, a contracorriente de las órdenes de su familia, acudió, siquiera para verlo de cerca, al legendario Nafarroako Euskal Dantzarien Biltzarra de 1978. Eran tiempos duros para otra identidad que no fuese La única por mucho que Marisol Otermin, miembro de aquella comisión de 1978 que las pasó canutas, asegurase que “solo queríamos bailar, bailar en la calle”. a su lado, Juan Pedro Aramendi asentía. Es un vasco parco en palabras aunque concluyese la intervención de ambos con aquel “eskerrik asko, bihotz bihotzetik” llevándose la mano al pecho. Sobrecogedor. 

Como también lo fue verle a Karmelo Barruetabeña emocionarse cuando sus íntimos le bailaron de corazón y de paisano. O escucharle a Begoña Arroyo como aprendió fijándose y copiando lo que hacían los jóvenes en el frontón (su familia ha heredado esa pasión);ver la entrega de la juventud de Zerutxu Dantza Taldea, sentir de cerca el aliento de las viejas glorias como Iñaki Irigoien, José Jabier Abasolo Tiliño y Felipe Amutxastegi;regodearse en la precisión y delicadeza de Ramón García a la hora de hablar del traje vasco (sus investigaciones etnográficas en París y su vivo carácter -“odio escuchar a un dantzari preguntar: ¿De qué me disfrazo hoy? Es una falta de respeto a los antepasados”, dijo- llamaron la atención...);ver al vuelo a los dantzaris de Bihotz Alai Dantza Taldea. Todo un goce, vamos. 

De todo ello disfrutaron, además de los citados, Nerea Mujika, Jabi Ortega, Kike Hermosilla, director comercial de DEIA;Kepa Ogiza, Juan Martínez, Idoia Gutiérrez, Koldo Narbaiza, Izaskun Llona e Iñigo Couto, gente implicada en la gala y el encuentro alrededor del fuego, de la hoguera de las tradiciones. A ese calor, avivado por la presentadora Andrea Abasolo, también acudieron Ane Yaldebere, Ekhiñe Garaigordobil y Libe Yaldebere, que bailaron un aurresku femenino de pantalón largo, si es que se puede decir así;Oihana Estilla, Teresa Pagoarte, Naia Egia, Saioa Arriaga, Nerea Egaña, Idoia Barruetabeña, Alberto Gutiérrez, Ana de Castro, Asier López de Vallejo, Alex Iribar y Josu Urrutia (nada que ver, no se asusten...), los txistus y tamboriles de Juan Gaminde, Idurne Esnal, Vicky Hurtado, Aitor Luzuriaga y Aitor Otxandio;Elixabete Etxezarraga, Encarna Rueda, Miren Agirrezabalaga, Pilar Rueda y Pilar Anta, entre otros nombres propios. 

De la Sala BBK salió un grupo de dantzas a la calle para darle son al encuentro, para entremezclarse con el pueblo. Mientras tanto, a la cita iban sumándose Andoni Zalbidea, Ainara Soldado, Begoña Pardo, Maialen Pérez, Sabina Bernal, Imanol Orbieta, Patxi Lazkano, Libe Basarte, Joseba Lazkano, Maite Ortiz, Iñaki Beldarrain, Cristina Horno, Amaia Larrinaga, Pedro González de Mendibil, Edorta Yaldebere e Iñaki Gallareta. Todos ellos -todos los presentes, en realidad...- compartían la misma pasión, el amor eterno por la dantza, entendida como una poderosa rama del árbol de la cultura. A ella se subieron, además de los citados, Mariví Garitaonandia, Iñaki Irigoien, Javier Irigoien, Marela Lopasco, Jon Astui, Alberto Dueñas, Naia Kortazar, Unai López, Amets Kortazar, Gloria Ugarte, Aitor Santamaría, Joselu Angulo, Marije Ela, Ander Arakistain, Oier Onaindia, Eneko Aginaga, Andoni Elu, Jesús y Javier Irazabal, Iñigo Olano, Daniel Zubiaga y un largo etcétera de hombres y mujeres de bien. Y de son y compás.